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14 de mayo de 2023

lp--Las esporas de la imbecilidad y otras consideraciones--ic

Dónde nacen los seres más tontos del mundo es difícil de concretar.

Pareciera que la imbecilidad es una espora que viaja por la atmósfera y me los contamina a todos allá donde aleatoriamente se deposite.

En cualquier región de La Tierra.

Lo que me lleva a pensar que somos un peligro para cualquier otra especie en el universo, podríamos ser los que infecten otros mundos con la imbecilidad. Es temible ser los malos de las películas. Tanto lloriquear conque vamos a ser invadidos y toda esa mierda.

Así que emanando de dios, la imbecilidad ha colonizado desde los más altos estamentos sociales de las civilizaciones hasta la mísera casta paria esclava o trabajadora.

Esto explica porque desde el más poderoso al más mísero, son incapaces de hacer la “o” con un canuto o moneda. La diferencia entre el poderoso y el mísero o trabajador, radica en el dinero, su cantidad más concretamente. El poderoso puede pagar una nómina de diez expertos para que entre todos atinen a escribir o dibujar la “o”. Una “o” preciosa, de calidad  y duradera, como solo un poderoso sabe hacerla.

La imbecilidad se mantiene igual para ambos. Es el mayor alarde de democracia en el universo.

Al poderoso las esporas de la imbecilidad lo parasitan por las napias (típica nariz empolvada de blanco). Y a los míseros les entra por el ano (más bien se las empujan) que les sangra, esporas aparte, de tantas cosas que les meten en él cada día los poderosos. Y no solo supositorios con el aval de la justicia puta porque prevalece el derecho a la vida.

Una cosa sí está clara: si dios no hubiera querido que se les metiera cosas por el culo, no los habría creado con un agujero y una raja en la parte inferior de la espalda. No les habría dado culo.

Y es de agradecer que lo tengan ambos, poderosos y míseros; sin culo solo quedaría la boca y se les pudrirían los dientes por exceso de dulce de leche.

Es fácil colegir así que, dada la obsesión de dios por el asunto anal, su origen se halle en un homosexualismo cosmogónico sea lo que sea eso. Contando además, de que no nos hallemos ante las barbas de un todopoderoso transexual; teoría que cada día es más plausible según las tesis del Nazismo Poscoronavirus Penitenciario Maricón Sanitario Climático.

Sea como sea, lo único cierto y comprobado cienciológicamente, es que dios está en la nariz de los poderosos y en el culo de los míseros.

Es un equilibrio natural en el planeta Tierra.

Y lo que es más importante, gracias a ello me lo paso en grande con mis ensayos.

Realmente agradezco la inexistencia de dios y ser yo el que ríe sin cosas metidas en el culo.

Es mi única fe y dogma: el culo es una salida, no una entrada. Y la prueba es que todo ser humano instintivamente, ante una situación de estrés, peligro y miedo; aprieta fuertemente las nalgas para que con alevosía o por accidental indecencia, no le metan algo.

Hasta que no se llega a la insensibilización por la destrucción de los nervios culares o anales, se viven grandes crisis de dolor que pueden durar décadas (medios siglos más precisamente) según las regiones más dadas a ello, como España.



Iconoclasta

 

27 de marzo de 2018

El Guardián del Ancestral Rencor


Es algo sexual, se me pone dura con solo imaginarlo.
Políticos y jerarcas en la cárcel…
Y sus becerros seguidores llorando a lágrima viva por su encierro…
No jodas. Hay cosas que vale la pena vivirlas y no leerlas en libros de historia.
Los sectarios, fans, simpatizantes y seguidores de cualquier político o personalidad pública son perros que lamen la mano del amo que le apaliza y lo mata de hambre. Perros y militantes no son diferentes, hasta los cojones tienen situados entre las patas. Son parecidísimos.
Se me escapa una risa incontenible, entrecortada y maliciosa cuando veo llorar a los seguidores de los líderes mesiánicos y ladrones (lo son todos). Y pienso que toda esa chusma se merece acabar también en una cárcel o picadora de carne; los serviles solo son esclavos clavados a una pantalla electrónica que emite mensajes pueriles, indignos de adultos.
Deberían desaparecer de la faz de la tierra todos los militantes y seguidores de políticos, jerarcas, mesías y jugadores. Cesar su reproducción que hace de la sociedad un gran vertedero de basura de indignidad y pobreza mental.
El control de mi vida es exhaustivo por parte de la administración, de lo que gano me retienen todos los impuestos innecesarios posibles y cuando hay una multa, nadie me indulta. Me obligan a mirar el culo de otro en largas colas de espera y los precios suben por encima de lo poco que gano.
¿Y voy a llorar porque un político, un jerarca o un deportista se va a la cárcel o incluso muere?
Una mierda. Mi glande se humedece como si estuviera preparado para la penetración del más deseado coño.
Los fanáticos son idiotas por pura definición y están tan inmersos en su propia miseria, que se tratan a sí mismos, como los tratan los putos políticos privilegiados.
No hay un solo ser humano en el planeta más valioso que yo.
No existe ningún líder que pueda mover mis emociones, soy absolutamente impermeable a la retórica y la creencia de la buena voluntad de los buitres.
Nadie aprende una mierda de la historia.
Yo soy el Guardián del Ancestral Rencor.
La confusión de las bestias entre justicia y leyes, no acaban de entenderla. Aunque les reventaran con un martillo sus cráneos, no saldría de ellos un solo gramo de entendimiento y libre albedrío.
Bestias, políticos y mesías; que los jodan o se mueran de una puta vez.
Y cuando meten en la cárcel a un cabrón, lo multan o lo cesan; mi erección se hace, de tan potente, cuasi dolorosa.
Yo soy el Guardián del Ancestral Rencor.
Porque a mi polla baja en torrente la sangre y los deseos de pagarles a todos esos idiotas con la misma moneda que me han estado metiendo por el culo desde el momento que nací. Tengo el suficiente rencor para vivir cien vidas sin comer.
La prensa, en cualquiera de sus formatos es la puta de los gobiernos y el dinero. De hecho, solo los millonarios que reciben lluvias doradas del poder en sus rostros, pueden crear este tipo de empresas: manipulación y ocultación informativa.
La prensa es la encargada de sensibilizar al electorado en una u otra doctrina: la chusma reirá, gritará, llorará o se deprimirá de todas estas formas por la muerte, encarcelación o victoria de un político o cualquier otra figura pública de mierda.
Sin embargo, hay que leer y escuchar la prensa para mantenerse al día de las mentiras y mantener vivo el rencor y el asco.
Hay que recordar que la prensa necesita noticias o inventarlas para seguir vendiendo. Y sobre todo, para mantenerse en la élite de puercos que ostentan el poder y el control.
Si alguien se cree que existe una publicación honesta (como un político, juez o empresario multimillonario), tiene el cerebro podrido de ingenuidad infantil, esto es: retrasado mental. O con menos sesos que una mosca.
Premios nobel de la paz y literatura, premios de grandes editoriales y periodísticos, son solo mamadas entre iguales. Una orgía de hijos de puta.
Yo soy el guardián del ancestral rencor. Y si un día tuviera un botón rojo nuclear al alcance de mis dedos, el juicio ya está hecho. No reflexionaría.
He visto cerdos en un camión de transporte con más valor que muchos humanos de mierda.
En tiempos de mensajes de paz, mierda y tolerancia; yo digo que mentiras e indignidad, con muerte y dolor se pagan.
Siempre se ha infravalorado la violencia por un excesivo celo cobarde.
La única tolerancia que contemplo son los centímetros que varía mi pene del reposo a la erección.
La letra inicial de “poder” en principio era la “j”. La jota de “joputas”.
Buen sexo, pardillos.




Iconoclasta

20 de septiembre de 2017

El cosmos y su imbecilidad

Es como si el cosmos hubiera centrado toda la potencia de sus rayos gamma y otras energías  para  hacer del planeta Tierra, el vivero, el mayor corral de imbéciles del universo. Nacen y se crían estúpidos sin pausa. En serie.
Y lo que es peor, nacen muchos más que los que mueren.
Son tan idiotas, tan puerilmente ignorantes, que dicen buscar la paz y el respeto y solo consiguen muerte y miseria.
No aprenden a pesar de las miles de generaciones que han nacido en las jaulas del gallinero, no consiguen recordar nada del pasado.
La humanidad es un cardumen de sardinas que atraviesa una manada de tiburones sin recordar que hace apenas unos segundos han sido devoradas docenas de ellas. Y siguen cantando sus pacíficas canciones a la mierda como si los tiburones fueran de cera.
Y lo que es peor, siguen a la sardina que va delante, que es tan imbécil como ellas.
Los idiotas suelen dar su vida (sin saberlo hasta el último segundo) por cualquier iluminado que les prometa una cerveza o unos cheetos gratis.
Y los iluminados tienen mi mismo conocimiento del ser humano: los idiotas, (el 99,0 % de la humanidad) son asfalto de una carretera que lleva a Ambición City.
Unos quieren ser presidentes de una nación o reyes. Otros prefieren la vía supersticiosa (o místico-religiosa) y dicen ser hijos de un dios; pero que en verdad son ese dios que con mucho misterio come cordero, vino e ingentes cantidades de cuscús.
Y ambos coinciden en lo mismo: siempre hay una razón para la guerra tras un periodo de paz.
Porque la guerra reafirma en el poder a quienes lo ostentan y hacen sentir al pueblo (a los ciudadanos que los mantienen millonarios) que son simples sacos terreros para detener balas.
Observando las grandes concentraciones humanos (el humano debería estar clasificado como una especie de insecto), pienso en aquel chiste que resume a la perfección la idiosincrasia humana:
-Pídeme un deseo; pero a tu vecino le será concedido el doble -le dice el genio a un anodino que por casualidad ha frotado una vieja lámpara de aceite en una tienda de cosas viejas.
El anodino piensa durante tras largas horas dejando caer gruesos hilos de babas de sus belfos, hasta que le dice al genio:
-Arráncame un ojo.
Yo no lo pensaría, pediría muchísimo dolor.
Y mi vecino es esa masa amorfa que reza, se viste con las mismas ropas que lo que ve y cantan los himnos que me causan náuseas y neuralgia.
Porque los himnos y rezos son para los humanos, lo que las feromonas para los insectos; los conecta a todos con un único, imbécil e indigno pensamiento.
La guerra es necesaria para aliviar la presión de la imbecilidad.
Hasta las piedras acaban asqueadas de esto.
Es así: el cosmos lanza esporas portadoras del virus de la imbecilidad, atraviesan la atmósfera terrestre y contamina a todos los seres humanos, excepto a unos poquísimos que son inmunes.
Una parte de esos pocos son los conocidos por mí como hijos de puta, y que gracias a esa portentosa capacidad para resistir el virus del gallinero, sobreviven generación tras generación en el poder.
Los otros son artistas y gente creativa de los que nace uno cada doscientos años.
Y todo aquel que no sea absolutamente imbécil, sabe muy bien que "poder" se escribe con "j" (quiero decir "joder", no "pojer", que siempre hay alguien con un defecto  muy acusado de ingenio).



Iconoclasta
Foto de Iconoclasta